


Tras el terremoto que estremeció China en mayo del 2008, el Gobierno Chino pidió la construcción de 1,5 millones de habitáculos temporales, a lo que Ming Tang propuso este innovador diseño con características que apuntan a la facilidad de producción, bajo costo y facilidad de transporte.
Con una estructura hecha de bambú, un material resistente, ligero y muy abundante en la zona, estos refugios temporales son estructuras lineales con una geometría angulosa que les permite montarse y desmontarse fácil y rápidamente para ser transportados hasta los lugares destinados.
Una vez montada la estructura, estos bambues son recubiertos con papeles reciclados, fibras u otros materiales envolventes, que fácilmente serán reutilizados o reciclados cuando el refugio sea desmontado.
Materiales básicos con geometrías simples pero bién pensadas y bién utilizadas son las caracteríticas que aportan a este proyecto riqueza y valor añadir a la superviviencia un valor extraordinario, el valor arquitectónico.