

Es difícil comprender porque `los barrios de los alrededores´ se monopolizan con construcciones monofuncionales, carentes de vida y sobredimensionados. Como la especulación ha dado pie a una mala arquitectura a precio escandaloso. Sin embargo, con algo de suerte se puede destacar un edificio de calidad, ejemplo de esto son estas 102 viviendas públicas en Carabanchel, Madrid, obra de los arquitectos Dosmasuno y hechas posible gracias a la labor de la EMVS, una de las pocas entidades municipales que se ha preocupado de promover la vivienda de calidad a buen precio.
El proyecto se sitúa precisamente en el borde del ensanche y frente al pinar existente, uniendo el antiguo Carabanchel con su bosque. Se muestra como una rotunda pastilla en L que protege al patio del sol, elevada sobre un zócalo funcional y caracterizado por unos volúmenes salientes que rompen la monotonía blanca de la fachada.