

Con la idea de crear apartamentos con flexibilidad para servir diferentes tipos de habitantes pero manteniendo una idea global de unidad formal, nació este conjunto residencial en Dinamarca. Seis bloques con un mismo lenguaje formal desarrollados en base al código urbano municipal, con cortes conceptuales que crean terrazas y permiten vistas y un óptimo acceso de luz natural a la vez que dan una expresión diferente al volumen del edificio. La solución de los espacios interiores consiste en un programa regular que se dinamiza con el trabajo anguloso en la resolución de sus plantas.
Los edificios fueron construidos de tal manera que pudiesen adaptarse a las actividades de cada residente. La escalera ocupa un espacio central, actua como el corazón del edificio, convirtiéndose en cada bloque, en el elemento que articula los espacios tanto horizontal como verticalmente. En la planta baja hay una zona de aparcamiento para coches y bicicletas, depósitos y salas para la basura; y en las plantas superiores tres, cuatro o cinco apartamentos situados horizontalmente, verticalmente o con las dos formas combinadas alrededor de este corazón.