


"La ruina no se rehabilita ni se restaura, únicamente se adapta para hacerla habitable" Fernando Gallardo
Un refugio campestre en la montaña palentina, un lugar donde acomodarse después de nuestro ritmo de vida, así es como empieza esta historia que consigue hacerse realidad a través de la voluntad, el conocimiento y el respeto. La ruina Habitada era inicialmente unas ruinas en la pequeña localidad de Porquera de los Infantes que gracias a un buen equipo, un promotor confiado y un arquitecto respetable, hoy es uno de los lugares que promueve la arquitectura de los sentidos.
El proyecto duró 4 años y surge como un experimento donde la vivienda no convencional se transformara en una casa estimulante para la percepción sensorial. Respeta plenamente el espacio original para ir lo habitando, el elemento clave es la luz, que se cuela por los intersticios de la paredes para incitar a mirar más allá. Es en la inmaterialidad de la obra donde se articula el concepto filosófico y la realidad poética del edificio.