


Un profesor del Master en Arquitectura de la Universidad de Chile propuso un reto a sus estudiantes: diseñar un habitáculo de emergencia para utilizar tras una gran catástrofe. A ello añadía los siguientes requisitos: utilizar un material reciclado; facilidad de montaje; transportabilidad; volumen desplegado máximo de 27 m3. Entre las propuestas de los alumnos destacó la de Andrea Von Chrismar, formada por sólo tres elementos básicos: Una cáscara de mimbre que da forma al espacio y construye la atmósfera interior; una plataforma de madera que sirve de suelo y una cubierta de tela impermeable que cubre el habitáculo cuando es necesaria una protección térmica o al agua que, además, podría utilizarse para personalizar el habitáculo o como cartel publicitario.
La clave del proyecto? Utilizar el mimbre por primera vez en el campo de la construcción, logrando no sólo un elemento 100% ecológico y que tamiza perfectamente la luz sino también que, al ser autoportante, evita el montaje de cualquier subestructura.