


Coged una hoja en blanco y arrugadla todo lo que podáis, después dejad que vuelva por si sola a sus estado natural, el resultado es la arquitectura del equipo McBride Charcles Ryan, un conjunto de planos inclinados que convergen trabajando como un único elemento. Y así es esta impresionante casa situada en un típico barrio de viviendas unifamiliares ubicado en la playa australiana de Melbourne, justo al sur de la Península de Mornington.
Con un aire a barco de madera olvidado en tierra, esta casa no desvela su forma desde la calle sino que le da la espalda quedando solamente el buzón de correos como elemento ornamental en fachada, para abrirse al interior, al mar, a la diversidad del uso y el espacio que requiere una casa destinada a un uso de fin de semana y verano. En su interior se realza su estructura, formada por vigas metálicas pintadas de color rojo que a la vez son el soporte de estanterías, convirtiendo en conjunto en un almacén de recuerdos, un lugar interactivo donde guardar los objetos personales y las curiosidades de la playa, un espacio que crece y evoluciona junto a los usuarios de la vivienda.