


Treinta y siete años después de su construcción, se plantea la demolición del Nakagin Capsule Tower, uno de los iconos y, quizás, el mejor representante del metabolismo de los años 60 y 70. Se trata de un edificio de 14 niveles de altura y 140 capsulas individuales, creadas para ser habitaciones de hotel pero utilizadas hoy en día como viviendas y oficinas.
Este fue el primer edificio de su tipo construido en todo el mundo, pionero de la arquitectura prefabricada y modular. Micro cápsulas de habitación mínima dotada de las últimas tecnologías del momento que marcaron el inicio a una tendencia cada días más en boga en Japón.
Hoy, el edificio de Kisho Kurokawa, construido en la ciudad japonesa de Shimbashi, resulta demasiado caro de mantener y la falta de interés del gobierno japonés para conservar esta joya de la arquitectura amenaza la desaparición de uno de los pocos edificios metabolistas que quedan en pié.
Todo este tema entra en debate en un curioso momento, pues el año 2011 Tokio será la sede del XXIV Congreso Mundial de Arquitectura, conocido bajo el lema “Design 2050”, en el que se planteará el futuro cercano de la arquitectura reciclando algunos de los principios básicos del metabolismo.