


Hormigón por fuera, madera por dentro. Hormigón como cerramiento, estructura de madera.
Esta casa parece llevar la contraria a todo aquello a lo que estamos acostumbrados. Esta vez la madera va por dentro y es la que sustena el edificio. Y lo hace desde un pilar gigantesco en el centro de la vivienda que, formado por la unión de muchos pórticos, va girando sobre su centro creando un gran espiral que recuerda un gran árbol. Este espiral, que va descendiendo poco a poco, es el que da forma a su cubierta irregular, que diferencia este edificio no sólo por dentro, sino también por fuera, de todas las viviendas del barrio residencial que lo rodean.
Para diseñar el interior, los arquitectos se valieron de un sistema polar de coordenadas en lugar del típico cartesaiano. La regla fue bién sencilla: cada elmento fue reproducido exactamente como el de su lado pero rotado 11.25º y subido 55mm. El espacio interior se divide en cuatro espacios diferentes, cada uno con altura, ancho y luz diferente. El espacio más alto y mejor iluminado es el que ocupa el comedor, mientras que el más bajo y oscuro es el dormitorio.