

Probablemente este es el edifico más conocido en Europa de esta pareja de arquitectos chinos, Wang Shu y su mujer Lu Weny, considerados ya unos líderes de la arquitectura moderna en su país. No obstante, no es esta la obra más grande con la que han trabajado, ni tampoco la única en la que nos han mostrado su conocimiento de este arte, el campus universitario Xiangshan en Hangzhou también es una gran pequeña joya que esta pareja ha dejado a la arquitectura contemporánea.
El edificio del museo histórico, podría entenderse como la descomposición de una caja de la que se han sustraído partes, pero tres recursos formales ayudan a romper con esa idea. El primero, muy típico en su arquitectura, es el juego con ventanas rectangulares de distinta forma y tamaño colocadas sin orden aparente; el segundo, el uso de muros verticales e inclinados; y el tercero, utilizar distintos acabados para los verticales y los inclinados. Los verticales están constituidos por un aparejo formado por distintas piezas, una técnica tradicional china utilizada después del paso de un monzón para construir muros de emergencia con las piezas que quedaban sueltas de los derribos. Los inclinados, hormigón encofrado con caña de bambú. Dos muros basados en técnicas tradicionales, otra de las características bastante constante de su obra, con una textura rica que da un carácter único al museo.