


En uno de los parajes especiales del mundo surge la necesidad de edificar un conjunto de edificios. Hof es un país residencial en el fiordo de Skakafjördur, situado a menos de 100 kilómetros del Círculo Polar Ártico. La lejanía, la espectacular ubicación, el programa y sobretodo una buena relación entre cliente, contratista y arquitecto, son consecuencia directa del resultado de este especial proyecto.
Formado por una casa unifamiliar, la iglesia, el granero y el establo, todo el conjunto se ve rodeado de montañas, lagos y valles que abarca el acantilado de las islas de Drangey y Málmey. La vivienda queda retirada del resto de edificios con la intención de capturar el impresionante panorama. Debido a la inestabilidad del clima, todo está estudiado para soportar bajas temperaturas y aprovechar al máximo la luz natural. El juego de volúmenes junto a las cubiertas ajardinadas, consiguen la integración con el entorno a la vez que abren espacios más íntimos para la entrada principal y las terrazas. Los materiales empleados son propios de la zona, los muros son de hormigón bruto o pintado térmicamente aislados, el techo y las carpinterías son de roble con detalles de acero, los espacios exteriores están pavimentados con el basalto excavado para la cimentación y los postes de telégrafo rescatados del lugar son el aplacado de los muros exteriores de las zonas más privadas.
En definitiva un conjunto pensado con y para el lugar donde está ubicado, un proyecto que lucha por aislarse del inhóspito clima, sin rechazar el diálogo y unas vistas que consiguen invadir el interior de la vivienda.